jueves, 6 de diciembre de 2012

Salman Rushdie – Vergüenza

Vergüenza es una tragedia, en palabras del autor "representada por payasos", por actores que no dan la talla, y ambientada en un país "ligeramente segado de la realidad", Peccavistán, donde la vergüenza y la desvergüenza, combinadas en furiosa maldición, se abaten una y otra vez sobre los protagonistas, determinando sus vidas y su muerte. Protagonistas que conforman una insólita galería: Omar Khayyam, hijo de tres madres; Bilquis, que se queda desnuda en plena calle; el general Hyder, con ojeras como gafas de sol; Iskander Harappa, un dictador a quien ahorcan después de muerto; la virgen Bragas de Hierro; Buenas Noticias Hyder, condenada a parir hijos cada año en progresión aritmética; y la heroína de la novela: Sufiya Zenobia, la bella y la bestia en una sola persona... Uno de los títulos fundamentales de un escritor extraordinario.

La novela está ambientada en la lejana ciudad fronteriza de Q donde el relato sigue la enemistad entre Iskander Harappa, el primer ministro, jugador y mujeriego, y Raza Hyder, quien usurpa el poder mediante un golpe de Estado. A lo largo de este enfrentamiento las familias de Hyder y Harappa se ven unidas por una serie de intrigas sexuales y maritales, que se centran fundamentalmente en los personajes femeninos.

Omar Khayyan lleva el nombre de un famoso poeta pero sus peculiares condiciones familiares no favorecen la lírica. Criado por tres madres, encerrado en un palacio inexpugnable durante doce años, y en la extraña creencia de que su destino es la caída (física y espiritual), Omar se erige en el protagonista periférico de una historia que, más que suya, y pese a los esfuerzos del narrador, se le rebela como la de Pakistán, o la de un país que se le parecería mucho. Golpes de estado y tormentas políticas, bodas y amores soterrados hacen entremezclarse dos familias que no pueden aislarse de un mundo de mitos, maldiciones, y mujeres subyugadas que aquí sí logran otorgarse un lugar en la Historia.

La realidad de su país y sus particulares creencias vino a asaltarle desde las páginas de un periódico: el aterrador asesinato de una joven pakistaní en Londres, a manos de su padre, para limpiar "la vergüenza" de conocer que había mantenido relaciones con un chico blanco.

Si Vergüenza resulta una excelente novela es porque ofrece personajes creíbles, humanos, que fascinan: desde las paralelas evoluciones de Bilquis y Rani (mujeres en la sombra de los acontecimientos que luchan por permanecer en ellos) hasta sus cónyuges respectivos. Y todo, desarrollado en un contexto que nos habla de situaciones y temas actuales. Porque es fascinante la capacidad fabuladora de su autor. Porque recupera esa poco común idea de que se puede hablar de grandes cosas de forma imaginativa. Porque nunca olvida el germen de esta historia, esa chica asesinada en el mundo real, y cuya traslación a la novela, Sufiya Zenobia, acumula la vergüenza circundante hasta volverse en un ser tan bello como bestial; una imagen tan apropiada para el mazazo o la llamada de atención, como esencial en los hechos. El autor no olvida que la mejor forma de hacer un discurso es hacerlo honestamente narrativo, coherente con lo que se cuenta. Que no es sino otro modo de decir que se puede expresar y entretener.

Esta novela me devolvió el placer por leer a Rushdie, que pensé iba a sentir con Los Versos Satánicos. Es una novela realmente buena y que en cierta forma me recordaba un poco a mi país, Argentina, como cuando se cuenta la historia de la estafa del gobierno militar con los departamentos que estaban construyendo y otras cosas más. Un libro muy recomendable.

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